Un cambio de clima acaecido en Europa hacia el año 1199 (a. de C ) produce entre sus pobladores efectos tendentes a desplazarlos hacia otros lugares distintos, con lo cual comienzan las llamadas migraciones. Durante este tiempo que finalizará en el año 750 (a de C.), son incendiadas las fortalezas de los micénicos, y los dorios -un pueblo de habla griega- se asientan en territorios cretenses y en el Peloponeso. Los jonios ceden parte de sus tierras a los invasores dorios, a causa de la superioridad bélica de éstos, y lo mismo les sucede a los aqueos, quienes tienen que retirarse a las islas jónicas.
Semejante concatenación de hechos provocará el fin definitivo de la sociedad micénica y sus usos feudales. La urbe o “polis” acaparará en torno a sí toda acción, ya que las fortificaciones micénicas serán sustituidas por viviendas agrupadas y lo rural cede su lugar a lo urbano; aunque, desde el punto de vista económico, la agricultura será una de las fuentes de ingresos de la nueva clase terrateniente. Todo ello se llevará a cabo con la contratación de aparceros, jornaleros y mediante esclavos.

Partenón de Atenas
La independencia de las diferentes polis que se van consolidando, su grado de autonomía dará lugar a otras formas políticas distintas de los sistemas monárquicos.
Los nobles derrocan a los reyes y se constituyen en una casta guerrera preocupada únicamente de menesteres como la caza, los juegos, las carreras de carros y la cría de caballos. De este modo se van conformando estratos selectos de población que gobiernan sobre el resto de los ciudadanos; son las llamadas “oligarquías”, las cuales derivarán hacia formas de tiranía a consecuencia de las luchas que algunos miembros de la nobleza mantienen contra el terrateniente y el latifundista. Al apoyarse aquéllos para llevar a cabo sus proyectos de presumible igualdad en el pueblo (“demos”) surgen nuevos sistemas de gobierno basados en ciertos intentos de ampliación de los derechos y libertades a un número más extenso de ciudadanos, aunque sigue aún vigente la esclavitud, son las llamadas “democracias” (gobierno del pueblo).
Se constituyen centros comerciales y agrarios que se decantan en la formación de colonias y en la fundación de ciudades, entre las que sobresalen Esparta y Atenas: la primera está formada por la fusión de varios pueblos dóricos asentados en el valle del río Eurotas; la segunda surge por mor del debilitamiento de la monarquía del Atica. La rivalidad entre ambas desgarrará de continuo la unidad griega.
A partir del año 750 (a. de C.) se forman las diversas colonias griegas, que tienen por origen la ciudad-estado, es decir, la “polis”. Para elegir al jefe de cada colonia se consulta al oráculo y se acata su respuesta-veredicto, pues se parte de la total credibilidad en aquél; los oráculos nunca se equivocaban, pues emitían sus opiniones con un único criterio basado en el sentido común en la moderación y la medida. Su lema era: “nada en exceso“.
Había colonias en las que predominaba lo rural y recibían el nombre de colonias agrarias; mientras que, por el contrario, si era el mercantilismo lo primordial, se trataba de colonias comerciales. Ambas influyeron en los pueblos fronterizos y en toda la costa mediterránea -el territorio de los griegos llegó a superar los dos mil kilómetros de costa-, hasta el punto de “helenizar” (expandir la cultura griega) las costas africanas y fundar emporios mercantiles griegos, tales como el de Naucratis, muy cerca de Alejandría.
Una de estas colonias va a ser Mileto, que agrupará a más de noventa ciudades-estado asentadas a lo largo de las costas del Mar Negro. En Mileto se llevarán a cabo la mayoría de las transacciones comerciales de aquel tiempo. Es en esta ciudad jónica donde comienza la aventura de lo racional, el desvelamiento de la realidad sirviéndose del intelecto y el amor a la sabiduría.

liada
También florecen durante este tiempo la “Ilíada” y la “Odisea“, dos poemas épicos debidos, según se cree, a Homero y que se supone fueron escritos hacia el año 750 (a. de C.). En el primero se describe detalladamente la caída de la ciudad de Troya a manos de diversas colonias griegas; en el segundo se describen las aventuras y sucesos que le acaecen al célebre Ulises cuando retornaba desde Troya hacia Itaca, en donde su paciente esposa, Penélope, le aguardaba en compañía de su valeroso hijo Telémaco.
En Mileto, durante los siglos Vll y Vl (a. de C.), tendrá lugar el nacimiento de una nueva actitud ante los fenómenos y los hechos físicos, consistente en la búsqueda de los efectos a partir de las causas; surge un atisbo de explicación científica de los sucesos, es decir, la Filosofía. Los principales elementos constitutivos de la materia cobrarán una importancia capital. Y, así, sobresale Tales de Mileto (se supone que nació en el año 625 y murió en el 548 a. de C.) como uno de los estudiosos del mundo físico. Se dice de él que predijo un eclipse de Sol y que logró medir la altura de las pirámides de Egipto a partir de la sombra que éstas proyectaban. Fue un artífice del famoso teorema que lleva su nombre y se le atribuye la confección de un método geométrico para calcular la distancia de las naves en el mar. Fue un gran observador de las estrellas y describió la constelación de la Osa Mayor; afirmaba que la Tierra tenía la forma de un gran plato oblongo (más largo que ancho), con sus bordes abultados. Consideraba el elemento agua como el primer principio de todas las cosas y, como en su tiempo se dijera que la búsqueda de la verdad y el saber eran cosas inútiles, se propuso demostrar todo lo contrario. Para ello, y una vez que había interpretado por la situación de las estrellas que una gran cosecha de aceitunas estaba próxima, alquiló todas las prensas de Mileto con la adecuada presura y, de este modo, se hizo rico; al propio tiempo demostró que el saber no era inútil.
Anaximandro, compañero de Tales, y que vivió entre los años 610 al 547 (a. de C.) aproximadamente, afirmaba que la principal característica de los objetos era su indeterminación y su indefinición.
Confeccionó un mapa del mundo de su tiempo y predijo un terremoto en Esparta; también consiguió calcular el tamaño de algunas estrellas y la distancia entre ellas; además, se le atribuye el hallazgo de la inclinación y el descenso del Zodiaco.
Anaxímenes, discípulo de Anaximandro, y que vivió entre los años 585 y 528 (a. de C.) aproximadamente, mantenía que el principio de todas las cosas era el aire.
Explicaba que la Tierra era un disco plano, rodeado de agua, y que se hallaba flotando sobre el aire de la atmósfera; todos los demás planetas, incluyendo al Sol y a la Luna, giraban en torno a la Tierra (teoría geocéntrica).
En el sur de Italia, y hacia los siglos Vl y V (a. de C.) surgen estudiosos muy prestigiosos, entre los que sobresalen Jenófaner y Parménides. También en Efeso, cerca de Mileto, destacará Heráclito. Sin embargo, debemos mencionar, de manera especial, a Pitágoras, que vive entre los años 578 y 497 (a. de C.), aproximadamente, el cual se había trasladado al sur de Italia porque en Samos, lugar de su nacimiento, era perseguido por el tirano Polícrates.
Pitágoras confeccionó la tabla de multiplicar y el célebre “teorema de Pitágoras”. Además, introdujo el simbolismo numérico, mediante el cual los números constituirán la verdadera esencia de las cosas. Las figuras geométricas conforman todo objeto y el Universo entero se construye con números; éstos poseen poderes mágicos y representan a los diversos dioses del Olimpo. Lo mismo sucede con los ángulos del triángulo y con las restantes figuras geométricas. Este significado místico de los números dará lugar a la llamada “armonía entre contrarios”.
El Cosmos está compuesto por esferas que giran en derredor de la Tierra, la cual es de forma esférica y permanece inmóvil.
Desde el año 500 al 479 (a. de C.) tienen lugar las llamadas “Guerras Médicas”, es decir, las guerras entre los griegos y los persas. En el año 494, los habitantes de Mileto son deportados a Mesopotamia, y la citada ciudad es destruida.
En el año 490 (a. de C.) los atenienses vencen a los persas sin necesitar la ayuda de Esparta que, no obstante, se aprestó a seguir tras las huellas del corredor que Atenas había enviado demandando ayuda de los espartanos; de este modo, la ancestral rivalidad entre ambas ciudades griegas acababa de sufrir un duro revés. El mensajero que Atenas enviara a Esparta había recorrido, en menos de dos días, y por un terreno agreste, más de centenar y medio de kilómetros, es decir, la distancia que separaba a la ciudad de Maratón, lugar en el que vencieron los atenienses a los persas, de la ciudad de Esparta. Semejante efemérides se constituyó desde entonces como modelo de las carreras de “maratón”.
Los persas desisten de conquistar Grecia, y Pericles, que gobernará Atenas durante más de treinta años (del 462 al 429 a. de C.), inicia una época de total esplendor para los atenienses; construye el Partenón y reorganiza más de cuatrocientas ciudades-estado en torno a la hegemonía de Atenas. En torno a Pericles se congregarán arquitectos y escultores como Ictinio, Calícatres y Fidias; artistas e intelectuales como Herodoto, Sófocles, Esquilo, Eurípides y Anaxágoras. Precisamente a Herodoto se deben casi todos los datos que los historiadores manejan sobre esta época. También Tucídides con su “Historia de la guerra del Peloponeso” nos muestra acontecimientos históricos realmente objetivos.
Dramaturgos y comediógrafos, como Aristófanes, exponen en sus obras problemas sociales alejados de lo convencional.
Los “sofistas” predican una filosofía del convencimiento por medio de la oratoria; lo importante no es hallar la verdad, sino conseguir el dominio de la retórica (arte del bien hablar) y de la dialéctica (arte del bien argumentar) para convencer a nuestros interlocutores. Por otra parte, no existe la posibilidad de un saber objetivo, pues todo es relativo ya que, según afirmaban los sofistas, el “hombre es la medida de todas las cosas”, por tanto sólo existe la opinión.

Sócrates
Sócrates (469 a 399 a. de C.) es condenado a beber la cicuta como castigo por pervertir a la juventud e introducir nuevos dioses entre el pueblo griego, perturbando así sus mentes. No obstante su condena a muerte, Sócrates pudo haberse escapado con la ayuda de sus amigos, pero, por propia voluntad, permanecerá en Atenas a la espera de la decisión de los jueces sobre el día de su ejecución, la cual se había retrasado casi un mes debido a que la nave que había partido hacia Delos para ofrecer sacrificios a Apolo, y que todos los años enviaban los atenienses a la citada ciudad, aún no había regresado. Mientras la nave sagrada no llegara a Delos y volviera de nuevo a Atenas no se podía dar muerte a nadie por orden estatal, nos dirá Platón, un discípulo destacado de Sócrates, en sus escritos; éste, junto con Aristóteles, constituirán los grandes pilares del pensamiento de los siglos V y IV (a. de C.) en Grecia y, en gran medida, su influencia sigue vigente en nuestro tiempo.
La medicina griega sienta las bases de una metodología basada en la observación y en el razonamiento. Sabemos muy poco de su principal y genial representante, Hipócrates, que resumía todo su saber en el célebre aserto: “la naturaleza se ayuda a sí misma“.
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3 Comentarios en “Claves históricas de la civilización griega”
Claves históricas de la civilización griega…
Un cambio de clima acaecido en Europa hacia el año 1199 (a. de C ) produce entre sus pobladores efectos tendentes a desplazarlos hacia otros lugares distintos, con lo cual comienzan las llamadas migraciones. Durante este tiempo que finalizará en el año…
Interesante, ilustrativo y completo! qué más se puede decir?
Me encanta la historia!
[...] ha tratado aquí el origen de la civilización griega como tal, teniendo en cuenta las claves históricas de la misma, pero las raíces propiamente dichas de sus comienzos remotos es una materia pendiente [...]