Roma imperial
Después de reponer fuerzas durante la comida, la hora VI se disponía para tomar un breve descanso. De este hora VI, procede nuestra "siesta", que se tomaba a mitad del día y rompía la rutina diaria permitiendo tomar un pequeño descanso.
...de la gran mayoría de los romanos, se desarrollaba en la vía publica. en ella se mezclaban cientos de personas de todas las categorías y profesiones sociales. las paredes de las calles se encontraban a menudo repletas de pinturas y dibujos de caracter político, algo así como los modernos carteles de propaganda de bienes de consumo.
el mismo trafico de doble direccion de estas vías se colapsaba a las horas punta del día, mientras las mulas que transportaban a la gente mas modesta y los carros de mercancías, circulaban a gran lentitud. en las zonas comerciales, los vendedores animaban a los viandantes a comprar sus “mejores” productos cuando no se enzarzaban en discusiones con motivo del precio del producto o por su calidad. en ellos se vendían una vasta cantidad de productos de toda clase como libros de segunda mano, joyas, perfumes, flores o tallas de marfil. no era difícil tropezarse con mercaderes que ofrecían sus elixires milagrosos, domadores de bestias o prestidigitadores. y a pesar de todo, el ruido provocado por las voces de la gente y de sus cosas, no decrecía mucho cuando uno se internaba hacia los muchos callejones perpendiculares a las vías principales.
a este tipo de vías publicas, solían acudir a comprar ciudadanos medios, sirvientes y esclavos, los productos que necesitaban para su vida diaria. desde productos de primera necesidad hasta especias, antorchas y sebo para las lamparas, papiros y pergaminos. cada comerciante colocaba a la entrada de sus establecimientos, aquellos instrumentos que familiarizaran al cliente con el ofici...