Por
Luís Martínez González, en 20 de Noviembre de 2008
...y fuego a las fuerzas de aquel. pero, entre medias, se las ingenio para ser elegido en su isla natal teniente coronel segundo, habiendo obtenido 522 votos de un censo de ¡ 492 votantes!
en 1.793, se instala definitivamente en francia con su familia. allí hace todo lo posible por ser grato a los extremistas de la convencion, los jacobinos, que estan en el poder. pero ello no le impide relacionarse de forma seria tambien con monarquicos y girondinos.
en fin, para no alargar mucho el relato de su carrera militar, baste senalar una anecdota. cuando se rumorea por parís que nuestro hombre – venido de obtener un exito militar al mando de las fuerzas que reconquistan tolon – reclama ser ascendido a general, su jefe en aquella operacion, dugommier, comenta : “ si no se le asciende, este oficial se ascendera solo. pues, ¡que diantre, se le asciende!”.
acerca de sus enfermedades, se ha escrito tanto que sería muy prolijo detenerse en ello. se le ha hecho paciente de enfermedades venereas, de ira, de la piel, de complejos psíquicos varios, de impotencia y hasta de hemorroides.
uno de los hitos de napoleon como político es la creacion del codigo civil que lleva su nombre y que, con leves modificaciones, es el que rige hoy el mundo civilizado. lo cierto es que el corso se limito a promulgar una ley (13 de septiembre de 1.807) donde dispone que el “code civil des francais” sea conocido de ahí en adelante como “code napoleon”, y a introducir unas pequenas reformas al codigo aprobado por la asamblea constituyente en 1.790, que iban encaminadas, sobre todo, a favorecer sus intereses personales. por cierto que la revolucion había votado, en 1.791, la ley antiobrera conocida como “le chapelier”.
uno de los episodios mas comicos de los anales del imperio fue el asunto de buscarle un santo al emperador, aunque ello, mas que achacable a su persona, debe serlo a los pelotas que siempre merodean en torno al poder. estos se apresuraron a marcar como fiesta nacional el día del santo patron del corso. puestos a buscar, hallaron que no existía ningun san napoleon, y eso que se consulto hasta a cardenales. resulto ser que “napoleone” era un apodo popular que en italia se ponía a los emigrados de na...