Grave error he cometido al momento de exponer la historia de la Cronología y del calendario en sí mismo. Quizás os abrume este mes con este tema pero prefiero terminar con él de una buena vez por todas. Es que había olvidado de que nuestro sistema tiene sus orígenes en la antigüedad y por ende es que se hace necesario mencionarlos, al menos para generar una idea más global del mismo.
Nos quedarían si, pero para más adelante, mencionar los diferentes calendarios de otras grandes civilizaciones pero para ello no hay prisa. Si debemos mencionar estas raíces para dar por completo el tema.
Mediante la evolución cultural de los antiguos pueblos de Oriente, es donde encontramos el origen del sistema cronológico actual; aún poseemos grandes características de los pueblos antiguos, como la cantidad de días del año, proveniente del año civil egipcio, el que consta de 365.25 días, aproximación del año trópico y su regla de intercalación de un epagómeno cada cuatro años comunes.
La nomenclatura de los siete días de la semana, Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio y Luna; es de origen babilónico, aunque su designación actual sea grecorromana. Por último, los sistemas de numeración mesopotámicos de bases 12 y 60 darían lugar a la división del día en 24 horas de 60 minutos.
Los sumerios adoptarán el día solar verdadero, unidad natural en todas las civilizaciones, ya que el movimiento diurno de este astro rige los ciclos de actividad y vigilia. Partiendo del número 12, tomándolo como base de numeración, dividen el día en 12 horas dobles de igual duración, denominadas BERU, las que agrupan en tres vigilias diurnas y tres nocturnas, que comienzan con la puesta del sol.
Cada hora era dividida a su vez en 60 dobles minutos, y cada minuto en 60 dobles segundos. Estas unidades de tiempo serían adoptadas por los hebreos tras su cautiverio en Babilonia, y por los griegos y romanos posteriormente.
La civilización de Mesopotamia se fijó en la Luna y de ella extrajeron dos resultados de gran relevancia: descubren que recorre el zodiaco en 27 días y tiene un período de configuración de 30 días, lo que es de suma importancia ya que es el único astro que crece y mengua, desplazándose por el zodiaco de manera contraria a las estrellas. Se considera como consecuencia, un calendario lunar formado por 12 meses alternados en 29 y 30 días que se inician en la “luna nueva creciente”, en el instante en el que se observa por primera vez la luna nueva tras la puesta del sol.

Estela mesopotámica. Foto: Sting en Wikimedia
Aunque existen referencias sumerias anteriores de que el año comenzaba en otoño, en la época asirio-babilónica se toma como origen el mes de NISAN, que era el posterior al equinoccio de primavera. Los nombres de los meses eran: Nisan, Aiar, Siwan, Tammuz, Ab, Ehul, Teshrit, Arahsamna, Kisilimmu, Tebet, Shebat y Adar.
Ya que la duración de los meses lunares es variable, con un período medio de 29.53 días solares, la configuración adoptada de 354 días constituía una buena aproximación al año lunar. Sin embargo los sumerios, que determinaban el año trópico a partir de los equinoccios y solsticios, constatan que existe cada vez más existe un desfasaje entre el equinoccio de primavera y el mes de Nisan, por lo que agregan un mes intercalar denominado “Segundo mes de la Cosecha”.
Sus semanas constaban de 7 días, que se supone derivan de su cosmogonía, ya que toda la estructura y suceso de la base de An-ki, la Tierra, es reflejo de los astros. Quizás por ese motivo, tomaron como base el sol. La luna, y los cinco planetas visibles que se distinguían por su movimiento discontinuo con el de las otras estrellas, y formaron la semana.

Egipto. Foto: Jonik en Wikipedia
Egipto. En la época predinástica del antiguo Egipto (4000-3100 a.C.), se utilizó un calendario agrícola lunisolar, formado por tres estaciones de cuatro meses cada una, ligadas a las crecidas del río Nilo: ARHET, la inundación; PERET, siembra y crecimiento y SEMU, recogida y agua baja. Cada mes lunar es dividido a su vez en tres semanas de 10 días, relacionando este período de tiempo con los 36 decanos de la banda zodiacal egipcia. Se añadía un mes intercalar cuando se observaba la estrella Sirio (Sothis), en los últimos días del cuarto mes de la estación tercera, el cual con sus salidas helíacas marcaba el ciclo natural de las estaciones.
Posteriormente, a principios del III Milenio a. C., adoptan el calendario de 365 días, añadiendo simplemente 5 días a los 12 meses de 30 días, los que son denominados epagómenos por los griegos. En este calendario se basó Copérnico para la elaboración de sus tablas lunares y planetarias.
Durante la II Dinastía, se fijaba el comienzo del año alrededor del 19 de julio, fecha de la aparición helíaca de Sirio, al producirse en esta época la crecida del río Nilo. Sin embargo, con el paso del tiempo, cada vez se produce una mayor separación entre estos dos hechos, la inundación y la aparición helíaca de Sirio.

Orto helíaco de Sirio, base del calendario egipcio. Foto: Sigmanexus6 en Wikipedia
Milenios después, determinarán que la simultaneidad de inicio de año, inundación, y aparición helíaca de Sirio, posee un período de repetición de 1460 años, lo que denominarían “Período Sothíaco”. La observación de este desfasaje, les induce a añadir un día cada cuatro años, considerando seis epagómenos en lugar de cinco.
Esta unidad de tiempo de 365.25 días fue fijada en el año 238 a. C. por Tolomeo Euergetes. Los egipcios mantienen la división del día en 24 horas de los sumerios, con la diferencia que lo dividen entre la aparición y ocaso del sol, que dura 12 horas, y el restante período de oscuridad en otras 12; de la cual obtendrían una duración muy variable a lo largo del año.
Añadir a Del.Icio.Us



3 Comentarios en “Los inicios del calendario en los pueblos de la antigüedad”
Gracias por tu ayuda!
[...] Los inicios del calendario en los pueblos de la antigüedad [...]
Y para qe sirve cada calendario?
Tengo 13 años & necesito para la escuela PLIS
necesito saber
Para qe sirven cada uno?