Luego que Cristóbal Colón arribara a América, la Corona Española comenzó a interesarse un poco más sobre el nuevo territorio descubierto, pero principalmente seguía pendiente de sus problemas europeos, lo que impedía que sus ejércitos viajar hacia el Nuevo Mundo, lo que hubiera facilitado enormemente la tarea de la conquista a favor de España.
Es más, ni siquiera, y más bajo el reinado de Carlos I, se empleaba el tesoro con el fin de conquistar definitivamente América. Es por ello que el dominio se hizo de una forma mucho más complicada y para comprenderla definitivamente, debemos tener en cuenta varios factores de organización de la misma, para así entender como se dieron los sucesos, y quienes fueron los que arribaron a tierras americanas.

Cristóbal Colón arribando América
Dado que la Corona no tenía interés mayor en dedicarse íntegramente a la conquista, se encargaba de negociar con diversos particulares, formando contratos denominados capitulaciones, método ya empleado con anterioridad cuando la Corona colonizó las Islas Canarias.
En este contrato figuran los derechos y obligaciones de los particulares, la autorización para descubrir y conquistar e incluso las sanciones que debería cumplir el particular en caso de incumplimiento de alguno de sus puntos. Lo cierto es que le otorgaba al aventurero ciertos poderes especiales, y sus efectos se vieron reflejados en América, donde se pueden apreciar incluso ciertos rasgos característicos del feudalismo, ya superado en Europa.
El particular era quien financiaba toda esta empresa, quien debía aceptar todos los riesgos y debía reclutar a sus subordinados. Quien quería alistarse debía llevar consigo sus propias armas y caballos, además de comprometerse a no desertar bajo ningún concepto.
Pero bien, ¿qué privilegios tenía en definitiva un particular? Más que nada, el título que obtenía, el de Adelantado, el cual ya se había empleado en la Reconquista española recibiendo ese nombre justamente por adelantar tierras a la cristiandad. Este título le otorgaba poderes hasta convertirlo casi en un Señor Feudal, para poder hacer una comparación algo exacta.
Por ejemplo, no sólo iba a ser un Adelantado, sino que además era nombrado Capitán General y Alguacil Mayor por dos vidas (sí, es verdad, por dos vidas!), potestad para erigir tres fortalezas, encomendar indios, acuñar moneda, facultad para hacer ordenanzas que luego aprobaría la Corona, potestad para nombrar funcionarios, además de poder repartir tierras y ciertas facultades civiles, judiciales y comerciales, dándose por entendido, que directamente quedaban exentos del pago de determinados tributos.
Pero a no confundirse, que pese a otorgarles potestades casi divinas a los Adelantados, la Corona no se desentendía por completo de las tierras conquistadas, evitando así que la conquista no se saliera de su control. Para ello se sobreentendía que los puntos que no contemplaban las capitulaciones, eran leyes que se regirían por la Monarquía Española, y por ende, controlaba a los Adelantados de esta forma.

Casco empleado por los conquistadores
Para ello se basaba mucho en las ordenanzas, quienes eran encargadas a los funcionarios reales que viajaban a América para controlar que todo se sucediera en orden. Muchas de ellas consideraban al tratamiento de los indígenas, para protegerlos de las torturas a las que muchas veces eran sometidos y sobre todo a la permanencia de los conquistadores en sus tierras.
Este segundo tema es uno de los más importantes y acarrearía problemas en el futuro. Los conquistadores, o bien por aventura, o por búsqueda de tierras mejores con mayores riquezas, solían abandonar las tierras que les correspondían, lo que podría traer problemas o bien con extranjeros, que llegaban a los lugares desiertos de población española, o bien entre españoles mismos, si se llegaban a cruzar en los intereses por una misma tierra.
Un ejemplo de esto les prometo entregar en un próximo artículo, donde los muy conocidos Pizarro y Almagro se enfrentaron en una cruel y sangrienta batalla, que derivó en la muerte de varias generaciones de ambas familias.
Para evitar esto, la Corona fijó a los conquistadores a determinado espacio geográfico, castigándoles severamente si no cumplían esa ordenanza. Además le sindicaba la forma en la cual debían descubrir, poblar y pacificar, para evitar un derramamiento de sangre que luego sucedería.
Otra de las ordenanzas más comunes consistía en las limitaciones para los extranjeros, quienes no podían viajar a América. Primero eran impedidos todos aquellos ciudadanos no castellanos, luego extendida a todos los no españoles. Peor sin embargo podían obtener una Carta Real de Naturalización luego de cumplir con exigencias muy severas.
Claro está que nada impedía la entrada ilegal y en muchos casos la misma Corona otorgaba permisos especiales para aquellos cualificados en algunas materias, dada la escasez de operarios capacitados para alguna función.
Estas capitulaciones tuvieron un gran éxito y las pruebas a la vista están, dado que le permitió a la Corona Española hacerse de casi toda América aunque no sin inconvenientes. El principal fue la prepotencia de los primeros adelantados, quienes no cumplían con las ordenanzas enviadas por la Corona, siendo éste el principal problema de las Américas.
Cientos de choques se sucedieron que llevaron al derramamiento de mucha sangre, totalmente innecesarios, sin que la Corona pudiera hacer nada, al encontrarse sumida en una profunda crisis europea, de la cual no podía salir. Un ejemplo de ello es el mencionado anteriormente entre Pizarro (foto) y Almagro, dos figuras emblemáticas de la conquista del Perú.
Lo cierto es que a causa de los primeros conquistadores, que no respetaron las ordenanzas reales, América se convirtió en tierra de nadie, y el derramamiento de sangre fue inevitable. Al no ejercer un gran control la Corona, los adelantados hacían lo que querían, y cuando un funcionario real acudía con las ordenanzas, corría con suerte si lo frenaban en la costa y lo devolvían a España con vida.
imágenes: Wikipedia

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1 Comentario en “Las famosas capitulaciones y los títulos de Adelantados”
Muy ilustrativo su artículo; felicitaciones. Blogs como este se necesitan en todas las latitudes para no perder de vista nuestra historia.