Cómo habíamos señalado en la primera parte de la Contrarreforma, debemos abocarnos a dos puntos más sobre esta reforma de la Iglesia Católica como lo son la Inquisición y las órdenes monásticas, ambos también dentro de los cambios instaurados en ese siglo XVI.

Galileo se presenta ante la Congregación del Santo Oficio
Y debemos comenzar por la Inquisición, que fue creada dos siglos atrás pero ya se encontraba en extrema decadencia con la excepción de España, que aún la seguía aplicando sobre todo en América. Lo cierto es que por acción directa del Cardenal Carafa, también es reorganizada. Así se crea la famosa Congregación del Santo Oficio, compuesta por seis Cardenales quienes serían los encargados tanto de crear como de supervisar a los tribunales inquisidores, los que en el futuro deberían velar por la ortodoxia y al mismo tiempo, perseguir la herejía.
Estos tribunales podían instaurase sólo en los Estados donde los Reyes así lo permitiesen, no quedando nadie exento de ellos, ni siquiera el propio Clero. La novedad en este período es que debe extenderse incluso a los libros impresos, los que ya circulaban en masa por las poblaciones y para ello fue creado el famoso Index, el libro católico donde se anotaban todas las obras acusadas de herejes (esto es impresionante, prometo hacer un artículo especial de ello).
Pero además de la inquisición, se debían reorganizar las órdenes monásticas, como también crearse algunas otras, lo que le permitió a la Iglesia obtener nuevas armas para su lucha contra los infieles. La principal orden nacida aquí es la de San Ignacio de Loyola, es decir, la Compañía de Jesús o los Jesuitas como son más conocidos.

Basílica de San Ignacio de Loyola, fundador de los Jesuitas
Su importancia es muy grande sobre todo por sus acciones en América, de las cuales hablaremos más adelante (que bien lo mío, dos párrafos, dos promesas…espero cumplirlas ahora!!) Una de las primeras en reformarse es la de los Capuchinos, sector separado de la orden de los Franciscanos y que cobraría una vital importancia principalmente en Francia e Italia, siendo tan importantes como los Jesuitas gracias a sus acciones tanto con los pueblos como en la misma diplomacia de los Estados.

San Cayetano, fundador de la Orden de los Teatinos
Por otro lado, se crean los Teatinos, que convocó a miles de humanistas siendo fundada por Cayetano de Tiene en el año 1524. La misión que perseguían era dar al Clero un ejemplo de cultura, disciplina y piedad. Una característica común en ellos era que pese a cumplir los mismos votos que en las restantes órdenes, no estaban sujetos a ciertas observancias monásticas, por lo que actuaban como los sacerdotes seculares y vestían su mismo hábito.
Finalmente debemos mencionar la reforma de la Orden de las Carmelitas a cargo de Santa Teresa de Ávila, como así la creación de las Carmelitas Descalzas a cargo de San Juan de la Cruz, ambos en territorio español.
Esto no es más que un paneo general de las órdenes y sus nuevas situaciones y sin lugar a dudas la más importante es la Compañía de Jesús, por ello es que merece un artículo aparte y que por supuesto será el tercer capítulo de esta Contrarreforma, pese a que llevará su propio nombre. Junto con el artículo de El Concilio di Trento, quedaría terminado al menos por el momento, este tema.
Imagen Galileo ante la Congregación del Santo Oficio: ragesoss en Wikipedia
Imagen Basílica de San Ignacio de Loyola: Gap en Wikipedia
Imagen San Cayetano: Mathiasrex en Wikipedia
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3 Comentarios en “La Inquisición y las reformas de las órdenes monásticas del siglo XVI”
[...] El 16 de septiembre de 1498 moría en el Convento de Santo Tomás en la hermosa ciudad de Avila, el fraile dominico Tomás de Torquemada, había llegado ahí cinco años atrás luego de prestar sus servicios a la corona española ya primero como confesor de la reina Isabel la Católica desde sus años antes de convertirse en reina hasta los tenebrosos días en que a instancias de los reyes católicos, se convirtió en el encargado del Tribunal del Santo Oficio, Santa Inquisición, y se entregó con empeño a perseguir a judios y judíos conversos de una manera tal, que la España de aquellos años, temblaba ante el temor de parecer siquiera sospechoso a los ojos del fraile, quien ya luego se despachó a unos cuantos miles de judíos en la hoguera, en su búsqueda así al menos lo veían entonces, de erradicar esa mala semilla de los herejes. De una familia religiosa siguió el ejemplo de su tío y se convirtió en fraile con tal ahínco y buen desempeño que pronto fue elevado al envidiado y sobretodo influyente puesto de confesor de la futura reina, un hecho que sin duda tuvo su importancia a la hora de escoger un encargado de la Inquisición y sobretodo porque él apasionado de la causa contra los herejes fue el que más trabajo por la implantación en 1492 de la proscripción de los judios, lo que permitió el ajusticiamiento de un gran número de inocentes a los que se le achacaron toda clase de maldades por su religión, ya quemados por realizar rituales satánicos y por proferir insultos a la fé católica, tristemente muchos de esos casos juzgados por la Inquisición llevaron a la muerte a personas inocentes que terminaron sus días de la peor manera. No escapaban del castigo niños y niñas, ancianos o mujeres, todo mundo podía para su mala suerte ser perseguido y mandado a quemar, eran tiempos peligrosos y de leyendas que ya luego se convirtieron en para algunos hechos reales, como los famosos casos del niño de la Guardia por el que fueron enviados a la peor de las muertes varios judios totalmente inocentes, no había como los historiadores han comprobado recientemente, víctima y no había tal rito, era solo como muchos siglos después pasaría una campaña de antisemitismo de alto nivel, que logró hacer de los judíos los más perseguidos, y de la Inquisición un tribunal cuya sola mención bien podía enviarte al otro mundo de la manera más cruel. Era o no Torquemada un cruel perseguidor de herejes? algunos defensores ha tenido a través del tiempo, que fue solamente el hombre mandado a ocuparse del trabajo sucio de la corona que anhelaba sacar de su reino a cuanto judío hubiera en él. Lo cierto que amparado en el “auto de fé” obediente o no Inquisidor de los reyes, se ocupó ya de torturar, castigar y matar a cuanto le pareciera bien se merecía o no esa pena, alrededor de 10,000 personas. Más sobre este tema apasionante del Santo Oficio he encontrado en campodemarte.com [...]
esto no es lo que se busca por favor analizar mejor la pregunta
¿Qué pregunta Loyder?
Saludos,