Nos encontramos en 1942 y en plena Segunda Guerra Mundial, parte de las tropas alemanas están avanzando rápidamente internándose en tierras rusas dirigidas por el comandante de las divisiones acorazadas del VI ejército: Von Paulus.

Tras la batalla, Stalingrado quedó destruida en su totalidad
En este momento, el frente alemán con los rusos no medÃa menos de 2.600 Km y las lÃneas de suministro eran, cuanto menos, insuficientes. El objetivo de esta ofensiva era conquistar transcaucásica y sus suministros petrolÃferos, un objetivo muy ambicioso debido a la gran extensión de terreno que debÃa ser tomado. Parte de dicho objetivo consiste en la toma de la ciudad industrial que lleva en nombre del dictador soviético: Stalingrado.
En un principio, las pretensiones alemanas eran tomar la ciudad rápidamente y no se esperaba mucha resistencia debido a la escasa guarnición de la ciudad, de hecho cuando comenzó el asedio el 2 de septiembre y se congregaron las tropas del VI ejército de Von Paulus a las puertas de la ciudad el General Lopatin, jefe de las fuerzas Rusas pide permiso a Stalin para cruzar el rÃo a la retaguardia de la ciudad y abandonarla.
En este momento Stalin cambia la estrategia defensiva que Rusia llevaba hasta el momento basada en la flexibilidad e incluso sustituye a Lopatin como lÃder de las fuerzas rusas por el general Chuikov con un objetivo: defender la ciudad por todos los medios que sea posible. La batalla comienza previsiblemente con victorias alemanas, pues la 29 división toma la ciudad vieja y más tarde, en octubre, parte del sur de la ciudad, los rusos conservan algunas partes del centro y el norte.
En este momento, la estrategia militar lógica habrÃa sido abandonar la lucha, los alemanes porque la ciudad habÃa perdido la importancia estratégica y los rusos ante la imposibilidad de defenderla, sin embargo la lucha ha tomado un fuerte carácter moral y polÃtico, la batalla aquà va a suponer la llave de la guerra. Tanto Stalin como Hitler están muy pendientes de lo que sucede aquÃ, y ordenan una lucha sin cuartel y sin retirada posible a su tropas, sabedores de la importancia vital de la victoria.
Las tropas rusas, que en estos momentos ronda el millón y medio de soldados gracias a los refuerzos, empiezan a ganar terreno a partir de noviembre y rodean al maltrecho ejército alemán de 250.000 hombres que no estaba preparado para una guerra de desgaste y que comienza a recibir los escasos suministros por aire.
Antes del final de aquel año, la mayorÃa de los efectivos germanos morÃan de desnutrición, hipotermia y enfermedades tales como el tifus y la disenterÃa. En 1943 ante la negativa alemana de rendirse los rusos lanzan la ofensiva más grande de esta batalla, en ella resultarÃa destruida la mayorÃa de la ciudad y finalizarÃa con la rendición de los restos del ejército alemán.
Las cifras son escalofriantes: 500.000 rusos y más de 150.000 alemanes fallecidos y una ciudad prácticamente destruida al 99%. A partir de aquÃ, la suerte alemana en su campaña oriental fue en declive, la batalla de Stalingrado fue el punto de inflexión que dio la victoria a los soviéticos.
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