En esta segunda entrega de la historia del calendario, llegamos ya al famoso Calendario Juliano, para así pasar a la Era Crsitiana y culminar con la Reforma Gregoriana, último retoque al calendario y que aún hoy se mantiene aunque deberemos acostumbrarnos que el año 4.000 por ejemplo, no será bisiesto para evitar un nuevo desfasaje.
Así llegamos al calendario Juliano, quien aconsejado por un astrónomo de la escuela de Alejandría, Sosígenes, incorpora una adaptación al mundo romano del año civil medio de 365.25 días y de su regla de intercalación de un epagómeno cada cuatro años, vigente en ese entonces en Egipto. La primera modificación consistió en añadir 90 días al año 708 ab Urbe condita (46 a.C.), como resultado de los 23 días del mes Mercedonio correspondiente al calendario de Numa y de la intercalación de 67 días entre November y December.
Por ese motivo el primer año del Calendario Juliano, llamado “el año de la confusión”, tuvo 445 días. A partir del 46 a.C., se adoptaría un año civil de 365 días distribuidos en 12 meses: Januarius (31); Februarius (29); Martius (31); Aprilis (30); Maius (31); Junius (30); Quintilis (31); Sextilis (30); September (31); October (30); November (31) y December (30).
La intercalación del día suplementario cada cuatro años debía realizarse a continuación del dies Terminalia. Ya que la forma romana de expresar las fechas este día era denominado “dies sextus ante calendas martias”, llamaron bi-sextus al día intercalar y bisiesto al año que lo contenía.
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Tras una exhaustiva investigación que debí realizar para un informe personal, he debido de recopilar información sobre los modelos de periodización de la Historia y la intención es compartir ese resultado con ustedes. Lo cierto es que por ser demasiado extenso debo resumirlo y dividirlo en al menos dos posts para que no sea muy entreverado, pero aquí van los resultados lo más detallados posible.
El zombi ha sido siempre una figura vinculada con las regiones donde se practicaba y se sigue practicando el vudú. La palabra procede de África occidental y su significado dentro del contexto vudú viene se definida como la “Persona que se supone muerta y que ha sido reanimada por arte de brujería, con el fin de dominar su voluntad”. Dicha palabra se encuentra presente en muchos idiomas africanos como por ejemplo en el Congo que viene a significar “fetiche”. En otra región como es Dahomey en Benin esta relacionad con el dios Python. La palabra también podría estar relacionada con el nombre y el culto de una serpiente divina de regiones entre Níger y el Congo, y que se encuentra emparentada con el término local nzambi, que significa dios.
Se considera a la estrategia militar como una de las tres facetas del arte de la guerra puesto que no se debe confundir esta con la táctica militar (segunda faceta del arte de la guerra), que es aquella que lleva a la correcta ejecución de los planes militares y las maniobras de combate durante la batalla. El último y tercer componente, es la propia logística militar, que tiene por objetivo mantener y aprovisionar a un ejército para asegurar la capacidad combativa del mismo.


