Ya que nos hemos metido con la Cronología, una de las ciencias auxiliares mayores de la Historia, lo correcto sería hablar de la historia del calendario. Pues debo advertiros que un informe detallado del mismo es por demás extenso, por lo que nos abocaremos a los referentes al nuestro, por lo que hablaremos desde las Civilizaciones Helénicas hasta el momento.
Quizás sea bastante complejo de comprender puesto que es una investigación realizada para la Universidad, pero si os aseguro que muy completo y donde veremos paso a paso todo el proceso de formación del calendario hasta llegar al actual.

Calendario. Foto: Square878 en Wikipedia
Para ello comencemos por hablar del calendario de las Civilizaciones Helénicas que poseían un calendario influenciado por otras culturas que ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de la historia. En la época de Solón, en el 594 a.C., poseían un calendario con años de 354 días, alternando sus meses de 29 y 30 días, al que le aplican una regla de intercalación de 3 meses lunares en 8 años.
En la época de Filolao, 400 a.C. aproximadamente, consideran un período lunisolar de 59 años con 21 meses intercalares, que forman el llamado “Gran Año” de 729 meses, igual al número de días y noches del año solar. Posteriormente y con los conocimientos adquiridos de la astronomía mesopotámica, adoptarán la regla de intercalación de 19 años, considerando 12 años de 12 meses y 7 años de 13.
Este período de 235 meses lunares será denominado “Ciclo de Metón”, cuyo nombre hace honor al astrónomo griego así llamado. Los 6940 días del “Ciclo de Metón” difiere únicamente en 0.4 días de la duración hoy aceptada para el ciclo de 19 años trópicos.
En la Antigua Grecia, con la hipótesis de un año trópico de 365.25 días, era necesaria una reforma. Así Calippo propone en el siglo IV a.C. la eliminación de un día cada 76 años, suponiendo que esta regla evitaría la acumulación de 0.25 días en un Ciclo de Metón, lo cual no fue así.
Las sucesivas reformas fueron aceptadas por siglos hasta que en la escuela de Alejandría, Influenciada enormemente por la ciencia egipcia, conocerán el calendario de 360 días normales y 5 epagómenos, así como su regla fija de intercalar un epagómeno cada 4 años. A esta escuela se le suma la que aún practicaba los calendarios derivados de los mesopotámicos hasta que por mutuo acuerdo, adoptan el año 775 a.C. como origen de la escala y contar el tiempo por olimpíadas, las que se celebraran cada cuatro años.

Olimpia, sede de los primeros Juegos Olímpicos. Foto: Wiked Kentaur en Wikipedia
Por su parte y a partir del año 753 a.C., los romanos, influenciados científicamente por el pueblo etrusca y su concepción del mundo, se extienden por la cuenca del Mediterráneo, dominando Macedonia, Grecia y Egipto. Aunque se supone que eran conocedores del calendario brontoscópico de los etruscos, la primera cronología confiable romana que aparece es el Calendario de Numa, formado por 12 meses alternados de 29 y 30 días, al que se le añadía un mes denominado mercedonio cada dos años, cuya duración alternaba entre 22 o 23 días, con el propósito de obtener el valor medio de 365.25 días del ciclo solar.
Este calendario fue modificado sin causas justificadas en tiempos de los decenviros, en el siglo V a.C, añadiendo un día a los 354 que constituían el año normal de Numa, reforma errónea. La nomenclatura de los meses sería la siguiente, seguido de la cantidad de días que poseía cada uno: Martius(31), Aprilis(29), Maius(31), Junius(29), Quintilis(31), Sextilis(29), September(29), October(31), November(29), December(29), Januarius(29) y Februarius(28).
A excepción de Martius, dedicado al Dios Marte; Aprilis, mes de la germinación; Maius (Maya); Junius (Juno); Januarius (Jano) y Februarius, denominado por la Febrera, fiesta de la Purificación que se celebraba a mediados de mes; el resto de los meses eran designados por el numeral que ocupaban en el orden.
Este año romano se iniciaba el quincuagésimo día de Martius. El mes Mercedonio, se situaba inmediatamente después del día 23 de Februarius, fecha denominada “Terminalia”, se constituía por la unión de los días intercalares y los cinco días restantes de Februarius.
Tres días de cada mes tienen a su vez, designación propia, Calendas, primer día del mes; Idus, coincidente con el trigésimo día en los meses cortos y con el quincuagésimo en los meses largos; y por último Nonae, significando nueve días antes de los Idus. En función de éstos se expresa la fecha de un acontecimiento, determinado por el número de días faltantes para el referencial más próximo, como ser “faltan cuatro días para las calendas”.
Los días del mes se agrupan en Nundinae, semanas de nueve días, que es el período de tiempo que separa el inicio de las “Feriae Sementivae”, mercados populares. Además existen días específicos señalizados a lo largo del año, como los “dies Fasti”, donde se permitía le Legis Actio; los “dies Nefasti”; los “dies Comitiales”, día que la Comitia o Asamblea de Ciudadanos celebraba sus reuniones; los “dies fastus purus”, “dies nefastus purus”, “dies endotercisus nefastus”, destinados a las ofrendas; “dies quando res comitiavit fas” y “dies quando stercus delatum fas”, fecha en la que Starcus era trasladado al Templo de Vesta.
Antes de adoptar el sistema babilónico de 24 horas, los días se dividían en trece intervalos: diculum, mane, ad meridiem, meridies, de meridie, suprema, vespera, crepusculum, prima fax, concibium, intempesta nox, media nox y gallicinium.
En el siglo II a.C. se desplaza el origen del año de los Idus de Martius a las Calendas de Januarius, quedando desfasada la designación numeral de los meses, aunque esta disposición sería conservada en las reformas juliana y gregoriana.
Su secuencia cronológica se mide desde la fundación mítica de su ciudad el 23 de abril del 753 a.C. según el cómputo de la era cristiana, midiendo en forma secuencial sobre esta escala según la sucesión de los magistrados.
Pese a la intercalación de meses mercedonios, el calendario lunisolar romano alcanzó un desfasaje con el ciclo solar en el siglo I a.C. próximo a los tres meses. Por este motivo, en el año 708 de la fundación de Roma, Cayo Julio César (100-44 a.C.), decreta la reforma del calendario.
Esta es una primera parte de la historia del calendario, pero aún nos queda lo fundamental que son el Calendario Juliano, el correspondiente a la Era Cristiana y por supuesto la Reforma Gregoriana final, para así llegar al calendario actual y que todos conocemos a la perfección.
Imagen antiguo Calendario Romano: Kruosio en Wikipedia
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