Claves históricas de las culturas mesoamericanas
Antes del año 1519, fecha en la que Hernán Cortés logró entrar en la capital azteca, después de que los tlaxcaltecas se le hubieran unido, el pueblo tolteca y el imperio maya habÃan poblado mesoamérica.
Grupos de primitivos nómadas, que practicaban la pesca y la caza, y recolectaban productos naturales, se asentaron en el valle de México. Eran nómadas que conocÃan el fuego y se vestÃan con pieles de animales, algunos de los cuales, por ejemplo el perro, los habÃan domesticado.

Cabeza Olmeca
Estos grupos humanos se extendieron y dispersaron por los territorios de mesoamérica -zona que en la actualidad comprenderÃa la geografÃa de México, Guatemala, Honduras y Belice- y durante más de cuatro milenios siguieron conservando sus costumbres y su propia idiosincrasia, hasta que en el año 1700 (a. C.), aproximadamente, inician experiencias nuevas en las tierras de labor, tales como el cultivo de maÃz, por mor de las cuales se vuelven sedentarios, al tiempo que perfeccionan sus técnicas en la, hasta entonces, rudimentaria agricultura. Se fabrican productos textiles y se realizan objetos de cerámica decorados con motivos de animales y de seres humanos; en diversas zonas se alzan grandes núcleos de población y se constituye, a partir del 1350 (a. C.), una gran civilización que durará, aproximadamente, hasta el siglo III (a. C. )
El protagonista de semejantes hechos históricos fue el pueblo olmeca, que dejó las montañas para aposentarse en las selvas tropicales de la zona del golfo.
La historia de los olmecas se halla jalonada de ritualismo mÃtico y trascendente; la base de su estructura social era la religión y el culto a los dioses, para lo que se erigÃan construcciones cuyas formas arquitectónicas, como el famoso templo redondo de La Venta, en Tabasco, muestran la fuerza creativa de los olmecas.
Lo mismo sucede con las ciclópeas esculturas de una sola pieza realizadas sobre basalto y cuyo peso se acerca a los cuarenta mil kilos.
También en la misma zona citada se encuentran objetos diversos, como figurillas y máscaras, también joyas, aderezos y hachas.
A partir del año 200 (d. C.) y hasta el 800 (d. C.), transcurre el periodo que los historiadores denominan “clásico” y en el que acaso lo más sobresaliente sea la cualificada cultura de los pueblos que florecieron en tal época. Se trata de culturas decantadas hacia la ciencia y su metodologÃa formal, en las que predomina la técnica, el cultivo de las artes, los conocimientos matemáticos, cosmológicos y astronómicos y la perfección de los trabajos agrÃcolas. Durante ese tiempo se erige la grandiosa ciudad de Teotihuacan (“lugar donde el humán se transforma en Dios”), la cual se habÃa proyectado para dar cabida a unos cien mil habitantes y cuyo trazado geométrico estructuraba en torno a sà bellos edificios con sus paredes adornadas por pinturas y frescos; dos grandes pirámides se levantaban a lo largo de la principal calle de la ciudad que, según algunas interpretaciones, representaban a las dos luminarias, es decir, a la Luna y al Sol.

Teotihuacan
También aparecÃan templos jalonados por enormes cabezas de piedra, entre las que sobresale la “Cabeza de Atlante“, que se conserva en Tula, la ciudad de los toltecas.
Pero una de las principales civilizaciones indÃgenas que desarrollan su actividad en el último tercio del periodo clásico será la de los mayas, que revalorizarán el sistema numérico y matemático, introdujeron el guarismo del signo cero y ampliaron y dominaron la aritmética. Con sólo tres signos y sus variaciones de orden y colocación referencial, los mayas lograron representar el tiempo aritmético, matemático y formal: una barra simbolizaba el número cinco, cada unidad comprendida hasta el cuatro era representada por un punto y, por último, para simbolizar al cero, utilizaban una especie de concha común y convencional.
Representaban una determinada fecha usando el método denominado de “cuenta larga”, el cual consistÃa en fijar un punto referencial del pasado y, a partir de aquÃ, ir haciendo una anotación por cada dÃa transcurrido. Para confeccionar su calendario, los mayas tomaron como referencia cierta fecha del año 3113 (a. C.) -no se ha dilucidado aún la razón por la que eligieron tal tiempo y no otro-, y a partir de ahà comenzaron a contar sus dÃas. Los mayas contaban por periodos de veinte, es decir, que su base no era decimal, como la nuestra, y el valor numérico aumentaba siguiendo una lÃnea vertical de abajo arriba; por tanto, las unidades se situaban en el punto más bajo y el lugar inmediatamente superior nos daba el número de veintenas, a continuación nos hallábamos ante las triveintenas, después ante las tetraveintenas, y asà sucesivamente.
En el siglo IX (d. C.), la civilización maya se extingue sin que se hayan dilucidado, hasta el presente, las causas de la total desaparición de una cultura que habÃa florecido durante más de seiscientos años. Templos y palacios se volvieron ruinas y la vegetación anegó lo que antaño fue lugar de culto y de boato; no obstante, en los territorios situados más al norte se fue conformando, mediante cambios violentos, un nuevo Imperio maya.

Serpiente emplumada
Más adelante, un pueblo invasor, al mando de un conocido caudillo, denominado por los mayas como la “serpiente emplumada“, conquista toda la zona del Yucatán y establece su centro ritual en los propios lugares hasta entonces ocupados por los mayas. Estos nuevos pobladores del llano y de la montaña provenÃan, al parecer, del oeste de mesoamérica y se les conoce con el nombre de toltecas; tenÃan una perfecta organización y su centro de influencia se habÃa formado alrededor de la ciudad de Tula y, a partir de entonces, contribuirán a la formación de otros centros urbanos de gran influencia, tales como Chichén Itzá y Tulum, en Yucatán.
Los toltecas, lejos de agostar la cultura maya, se integraron en ella y, al propio tiempo, aportaron un bagaje arquitectónico, templos circulares de amplios patios de columnas, hasta entonces desconocidos, aunque la influencia maya, también aquÃ, no tardará en aparecer. El acabado de las esculturas, los pormenores de las pinturas y los retoques en las construcciones, además de otros detalles, muestran hasta qué punto la incidencia maya se deja sentir entre los toltecas. Por otra parte, los motivos de algunos templos se componen tanto de elementos mayas como de elementos toltecas y, en definitiva, la suavidad y el cuidado de las formas mayas prevalecen sobre la aridez y tosquedad toltecas.
La zona de Yucatán seguirá, sin embargo, hablando de lengua maya y utilizando el mismo sistema numérico para señalar y medir el tiempo. Este nuevo imperio maya pervivirá hasta la llegada de los conquistadores europeos, pero la caracterÃstica más importante entonces será la división y la desunión; cuando llegaron los españoles, el Yucatán se encontraba diversificado en cantidad de estados y rivalizaban entre sà y apenas mantenÃan algún lazo de unión.

Cultura Tolteca
En los albores del siglo Xll (d. C.), el Imperio tolteca, que habÃa fundado Tula, que habÃa tenido una impronta artÃstica inigualable, que habÃa adorado y rendido culto a deidades protectoras, ve mermada, a causa de sus divisiones internas, su influencia y entra en decadencia presionado, además, por numerosas tribus nómadas que provienen del norte y que van penetrando en el altiplano para fundar pequeños reinos. Una de las tribus vencedoras en la mencionada lid será la de los aztecas o mexicas, que será el último pueblo nahua llegado a la meseta. Según se cree provenÃan de los toltecas, aunque para muchos historiadores el origen de los aztecas o mexicas permanece aún en el misterio. Sus propios mitos y leyendas dicen que hacia el año 1100 (d. C.) salieron de su territorio original, el cual se hallaba situado en una isla -lugar que aún no ha podido descubrirse- y, desde entonces, permanecieron más de un siglo en la zona de México como servidores de otros pueblos más poderosos. De este modo se configura el denominado periodo “mexica”, que se inicia en la mitad, aproximadamente, de la era posclásica, más o menos a partir del año 1325 (d. C.), fecha en la que logran asentarse de forma permanente en el altiplano central, un lugar aislado, cual isla continental, sobre el grandioso lago que se extendÃa, en aquel tiempo, por todo el valle de México.
Allà fundaron la célebre Tenochtitlán, que significa el lugar “donde se halla el nopal silvestre” -la propia capital mexicana se alza en la actualidad sobre el mismo lugar que la antigua Tenochtitlán- y se erigió con relativa celeridad en referencia obligada de la civilización azteca; su extensión era de unos doce o trece kilómetros cuadrados y el número de sus habitantes, al decir de casi todos los cronistas, ascendÃa a cerca de doscientos mil.
Tenochtitlán era el centro del imperio azteca y recogÃa tributos y cargas e impuestos del resto de las provincias. Era la destinataria, también, de alimentos, pieles, joyas y otros productos producidos en la zona costera y en las poblaciones sometidas; merced a ello se convirtió en un gran centro de transacciones mercantiles y comerciales. Además detentaba la representación cultural y social de aquellos tiempos; era un centro artesano y un lugar en el que las edificaciones, templos y palacios, aparecÃan recubiertas de esculturas y estatuas, de columnas y de creativos frisos. La joyerÃa y la orfebrerÃa confeccionaba piezas y tallaba piedras de forma artÃstica; las piedras preciosas que provenÃan de todos los rincones del paÃs se transformaban en adornos, pendientes, collares y brazaletes; se utilizaba, con profusión, el oro, los lignitos y las turquesas, con lo que el revestimiento de objetos se erigió en el arte de las artes.

Tenochtitlan
El trazado urbanÃstico de Tenochtitlán era muy hermoso ya que se alzaba, a modo de isla, en un gran terreno lacustre con canales y calles, con recintos y manzanas amurallados que albergaban lugares de culto y rito. El agua potable se transportaba por medio de un acueducto que se extendÃa desde los manantiales situados fuera de la ciudad, en tierra firme, hasta los depósitos que la albergaban para su distribución. Los palacios de los emperadores se alzaban con majestuosidad en los lugares apartados de los recintos amurallados. También existÃan templos habitados por los sacerdotes y por jóvenes pertenecientes a familias pudientes, quienes recibÃan una selecta formación en esos centros monástico-pedagógicos. Aquà mismo también se practicaba el juego de la pelota con ciertas partes del cuerpo para introducirla por un agujero realizado en la pared lateral de la cancha; ésta se asociaba al cosmos, la pelota simbolizaba las órbitas de las dos luminarias y de los planetas y todo ello era un claro paradigma de otra cancha más inmensa, situada en el cielo, y en la que ciertos seres superiores o sobrenaturales practicaban, sirviéndose de los astros, el juego de pelota.
Comentarios (7)
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disculpe estoy estudiando para mi tarea me podria decir ¿Cuales eran los materiales qe utilisaban los meso americanos en sus adornos?
oigan estoy asiendo un trabajo y quiero ver mas culturas plise es muy importante
mu bueno
necesito saber mas relacionado con la historia de los indios y caciques venezolano antes y despues del descubrimiento de america
Todo muy lindo, pero falta destacar la ” Revolución Hidraúlica “, esto es el manejo del agua pòr medio de canales de riego, que permitió el desarrollo de la agricultura en alto grado, y que significa obras de minuciosa ingenieria. Por lo demás, serÃa interesante destacar la Organización Social, con una aceitada Administración de Justicia; contrastandola con la actualidad.
Disculpe quisiera saber cual es la idiosincrasia de mesoamérica es qe me lo pidieron en mi clase de historia me podÃran decir xfavor? gracias
ammm… yo creeo q esta bien compuesta la imformacion bueno sies para PUBERTOS DE 6ª GRADO si esta muy bien bueno ami me sirvio gracias por existir persona desconocida que hizo la imformacin =D