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Entradas de Noviembre de 2008

Biografías
Biografías de Emperadores Romanos

Biografía de Calígula

El sadismo y la morbosidad de uno de los más despreciables personajes de la historia
Por Marcelo Ferrando Castro, en 30 de Noviembre de 2008

Para este día estoy tentado de escribir la biografía de una personalidad tanto impactante y admirable como un ser totalmente despreciable. Debe ser justamente este último punto el que logra hacer que todos nos fascinemos con su vida, aunque desde un comienzo lo repudiemos, y creedlo, no hay forma de no tenerle una gran antipatía.

Pero aún así, Calígula es una de las personalidades que más me ha gustado estudiar. Nacido en Anzio en épocas del Imperio Romano el 31 de agosto del año 12, este Emperador Romano es uno de los más conocidos por todos nosotros, como también uno de los más despiadados de todos quienes gobernaron el Imperio más magnífico de la historia.

Calígula, detalle de su perfil. Foto: Flickr upload bot en Wikimedia

Si bien lo conocemos como Calígula, su nombre real era en latín Gaius Iulios Caesar Augustus Germanicus, cuya traducción sería Cayo Julio César Augusto Germánico. Calígula es un apodo que proviene de Caliga, las famosas sandalias de los soldados romanos que haciendo una nueva traducción del latín deberíamos decir que es algo como “botitas“. Este sobrenombre fue puesto por los soldados cuando el futuro emperador era aún un niño y recorría los campamentos militares.

Durante sus travesuras y juegos en los campamentos militares, el Imperio era gobernado por Tiberio, su tío, quién se lo llevaría a Roma una vez que se había recibido de Pontifex en el año 31. Luego de seguir progresando en su carrera política en la capital del imperio, Tiberio decide nombrarlo su sucesor en su testamento, asumiendo como Emperador en el año 37.
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Historia Contemporánea
La Revolución Rusa

Octubre rojo y la instauración de un nuevo régimen

Cómo se llegó al octubre rojo y en qué consistió
Por Marcelo Ferrando Castro, en 29 de Noviembre de 2008

El año 1917 fue un año de gran importancia a nivel mundial, sobre todo el mes de octubre. Año clave en la Revolución Rusa y sobre todo un mes, octubre. Este acontecimiento histórico es conocido como “octubre rojo“, un mes donde se da comienzo a la revolución social que culminaría con el ascenso al poder del nuevo régimen, una ideología que luego particionaría al mundo en dos, siendo ésta el comunismo.

En este caso no analizaremos toda la Revolución Rusa ya que sería un artículo interminable, pero sí la iremos desarrollando en partes, debiendo comenzar por el famoso octubre rojo, que llevaría a Lenin al poder de la Rusia post-zarista, ahora conocida como U.R.S.S. (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas).

Para llegar a octubre, debemos remontarnos un mes antes, cuando en septiembre de ese mismo año se enfrentan dos sectores poderosos de Rusia. Por un lado los millones que se deciden por la defensa nacional, liderados por el general Kornílov, quien intentó interrumpir el proceso revolucionario y la instauración de un régimen del estilo bonapartista. Una acción suya del 25 de agosto de 1917, dirigiendo una división de cosacos hacia Petrogrado fortaleció a los revolucionarios que luego del hecho tenían temor al advenimiento de una dictadura.

Por otro lado encontramos a quienes defienden la revolución política, aprovechando el derrocamiento de los zares. El líder de este sector era el dirigente moderado Kerenski, quien fue el líder de la fase entre la revolución de febrero y la posterior revolución bolchevique de octubre. Pero detrás de estos carismáticos hombres y líderes, surgía un tercer sector en discordia no tomado en cuenta aún, liderado por Lenin.
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Textos y Documentos, Época Moderna
El proceso evangelizador de Hispanoamérica

Creación del Patronato de Indias

El poder de los Reyes Católicos sobre la Iglesia en el "Nuevo Mundo"
Por Marcelo Ferrando Castro, en 28 de Noviembre de 2008

Para este estudio de la creación del Patronato de Indias no es común al resto. En este caso mencionaremos cómo se fue dando este proceso pero sólo visto desde las Bulas Papales, máxima autoridad que tenía la voz final para permitir su creación o no. Las Bulas más importantes de los Pontífices responsables son las tomadas en cuenta, es decir, las de Alejandro VI y las de Julio II, puesto que las siguientes sólo confirman a las emitidas por éstos.

Para un correcto estudio, es necesario remontarnos unos años antes, cuando Portugal crea el suyo propio, basándonos para ello no en todas las Bulas emitidas al respecto, sino directamente en la enviada por Calixto III.

Calixto III ratifica las Bulas de Nicolás V (su antecesor) en su BulaInter Coetera” de mayo de 1456, en las que se deja clara constancia de que Portugal tenía pleno derecho para la evangelización en nombre de la Iglesia. Pero agrega Calixto III a petición del Rey Alfonso y del Príncipe Enrique: “la cesión a la Orden de Cristo la jurisdicción ordinaria para todas las tierras descubiertas y por descubrir desde el cabo Bojador y a través de toda la Guinea, hasta la India, con el fin que el Prior Mayor de la orden pudiera conferir todos los beneficios curados y sin cura, seculares y regulares en todos los territorios descubiertos y por descubrir“.

Esta última Bula será la desencadenante de las preocupaciones de Fernando de Aragón luego de descubiertas las indias. Luego del retorno de Colón de su primer viaje el Rey de Portugal estaba convencido que tenía potestad sobre las tierras descubiertas por el almirante quien creía haber arribado a las Indias, por lo que se apoyaba en las Bulas emitidas con anterioridad y sobre todo en la de Calixto III.
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Guerras y Batallas, Historia Contemporánea
Segunda Guerra Mundial

Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial

Destrucción de hombres, destrucción de ciudades
Por Marcelo Ferrando Castro, en 27 de Noviembre de 2008

Ya hablamos de sus causas, por lo que es casi obligatorio mencionar ahora las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, una pregunta muy frecuente en casi todas las pruebas que debamos dar en historia, sin importar el grado en el que nos encontremos. Y la primera consecuencia que se me viene a la mente es destrucción de hombres y destrucción de ciudades. En esa frase queda resumido el saldo de esta cruel guerra.

Las consecuencias las debemos separar en tres aspectos para un mejor análisis, territoriales, demográficas y económicas. De aquí saldrá un saldo de destrucción nunca antes visto en la historia y que esperemos no se vuelva a repetir jamás, por el propio bien de la humanidad, aunque lamentablemente la historia demuestra que al hombre le encanta destruir y destruirse.

Victimas de Nordhausen, campo de concentración. Foto: Petrusbarbygere en Wikipedia

Y para comenzar con las mismas debemos mencionar en dónde se realizaron los debates. Recordemos que luego de la Primera Guerra Mundial surgió el Tratado de Versalles. Pues en este caso los debates se llevarán a cabo en Teherán (diciembre de 1943), Yalta (febrero de 1945) y Potsdam, ya sin Roosevelt fallecido meses antes en el verano de 1945.

Ya adentrándonos en las mismas consecuencias, debemos citar las repercusiones territoriales donde Europa los cambios son casi escasos y muy pequeños, como la devolución de Rodas a Grecia, o la recuperación de Transilvania a manos de Rumania, pese a haber perdido ésta Besarabia con la U.R.S.S.. Japón si se ve muy mermado y reducido a lo que es en la actualidad, cuando antes era un verdadero imperio asiático. Además de ello era administrado directamente por el ejército de ocupación liderado por Mac Arthur.
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Biografías, Época Moderna

El conde duque de Olivares

La pasión de mandar
Por Luís Martínez González, en 26 de Noviembre de 2008

La dinastía de los Austria no fue muy fecunda en talentos. Por ello, no resultaba difícil a un aristócrata inteligente y con buenas dotes psicológicas para manejarlos escalar a la cumbre del poder. Es más, encontraban mayores obstáculos en las luchas de las camarillas palaciegas que en conquistar el favor real. Éste se lograba con unos autos de fe, algunas justas, unas pocas comedias, y, sobre todo, con mucha adulación. La historia  de España está llena de validos que alcanzaron así el poder. El conde – duque de Olivares no fue una excepción.

Don Gaspar de Guzmán y Pimentel pertenecía a una aristocrática familia andaluza, la casa de Medina-sidonia, aunque en una rama menor. Nacido en Roma, en 1.587, donde su padre ocupaba el cargo de embajador, recibió esmerada educación. Protegido por su tío, don Baltasar de Zúñiga, ingresó al servicio del entonces Príncipe y futuro Rey Felipe IV, al que iría ganándose poco a poco a la vez que intrigaba en la Corte.

Excesivamente ambicioso, tenía la pasión del mando y era de carácter irascible y orgulloso. Poseía alguna inteligencia, era trabajador incansable, firme en sus opiniones y algo supersticioso. De físico corpulento, guardaba excelente memoria y, con su fácil palabra, hablaba con exceso e hipocresía.

Olivares, segundón sin fortuna, acumuló a lo largo de su vida títulos, rentas y territorios, de forma hábil y sin olvidar repartir sinecuras entre sus familiares.
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Guerras y Batallas, Historia Contemporánea
Motivos de la Segunda Guerra Mundial

Causas de la Segunda Guerra Mundial

El Tratado de Versalles, la Crisis de 1929 y los Nacionalsocialismos como causas
Por Marcelo Ferrando Castro, en 25 de Noviembre de 2008

Cómo varios lo habéis solicitado y también como he prometido, es hora de mencionar las causas de la Segunda Guerra Mundial, la más cruenta de las conocidas y la que nos permitió conocer a toda la humanidad el grado evolutivo del hombre actual, aunque en este caso sea para mal, tras asombrarnos todos con el poder impactante de las bombas atómicas, final desconcertante de esta guerra.

Una guerra que cobró millones de víctimas no sólo por motivos bélicos sino por motivos ideológicos, como recordados son los Holocaustos Judíos, aunque este mal lo padecieron gitanos, homosexuales y todo aquel que no fuera identificado como Ario. Pero sin dudas el de mayor repercusión es el de los judíos por la verdadera masacre acometida contra ellos.

Infantería durante la Guerra. Foto: W.wolny en Wikimedia

Pero ya nos debemos adentrar en el motivo de este post, donde desarrollaremos las causas de la Segunda Guerra Mundial que al parecer generan ciertas dudas y un cierto entrevero con las de la Primera, lo cual es lógico puesto que muchas son similares como la situación de Alemania.

A grosso modo debemos mencionar tres que van en cadena y tomadas de la mano: las consecuencias de la Primera Guerra Mundial y sobre todo el Tratado de Versalles; la Crisis de 1929 y finalmente el desarrollo de los Nacionalsocialismos o Doctrinas Fascistas, principalmente con Hitler en Alemania y con Benito Mussolini en Italia.
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Época Moderna

La Primera República española

Por Luís Martínez González, en 24 de Noviembre de 2008

En nuestros días florecen constantemente libros de historia sobre la Segunda República española, quizá por la mayor proximidad temporal, quizá aún como reacción ante los años de la Dictadura. Pero muy pocos se preocupan de recordar y analizar un periodo de nuestra edad contemporánea que supuso un primer ensayo de régimen republicano y que, como la República del año treinta y uno sufrió fuertes convulsiones.

Nos referimos a la Primera República, que abarca desde el 11 de febrero de 1.873 hasta el 3 de enero de 1.874, aunque algunos historiadores la prolongan hasta el 29 de diciembre del mismo año, ya que en el periodo que se extiende entre el 3 de enero y el 29 de diciembre se desarrolla la dictadura del general Serrano, que aunque suspende las garantías constitucionales, no modifica el régimen republicano como modelo de estado.

Los antecedentes de este primer ensayo de estado no monárquico en la historia de España, los encontramos en la Revolución de 1.868, llamada “la Gloriosa”, que derroca a la reina Isabel II, tras la batalla de Alcolea (28 de noviembre), y convoca Cortes Constituyentes que aprobarían la Constitución de 1.869, la cual proclamaba como forma de gobierno la monarquía. Ésta sería ejercida por Amadeo de Saboya, quién, ante la imposibilidad de resolver los problemas del país, terminaría abdicando.

La misma sesión de Cortes que aceptó la renuncia del rey proclamó la  República por 258 votos contra 32. Ésta nacía sin derramamiento de sangre ( al igual que lo haría la Segunda ), pero sólo duró once meses y en constante convulsión, provocada por las diferencias doctrinales entre los propios republicanos – unos la querían federal, otros unitaria, otros radical – , por la Guerra carlista y por los problemas independentistas en las colonias.

A lo largo de estos agitados once meses, contó con cuatro presidentes, que intentaron llevar a la práctica cuatro modelos distintos.

El primero de ellos fue don Estanislao Figueras, hombre de poco carácter que, pese a intentar reformas como la abolición de la esclavitud en Puerto Rico, la disolución de las órdenes militares y la supresión de los títulos nobiliarios, se vio incapaz de hacer frente a los problemas y terminó huyendo sin previo aviso a Francia. El estallido de la Guerra carlista y de la sublevación independentista en Cuba, así como la anarquía imperante dentro del país fueron demasiado para sus escasas energías como gobernante.

Le sustituyó don Francisco Pi y Margall, a quién nombraron unas Cortes Constituyentes, que además proclamaron la República federal, gravísimo error de funestas consecuencias, puesto que ello fue el detonante de que, durante su breve mandato – un mes y ocho días – , estallaran sublevaciones cantonalistas en casi todas partes : Málaga, Sevilla, Cádiz, Cartagena, etc, se proclamaron independientes, con el agravante de que parte de la escuadra marítima se unió a la sublevación y la anarquía se extendió por todo el país. Además, la Guerra carlista se recrudeció, y Pí , impotente, se vió obligadoa presentar su renuncia.

Tras él, tomó el poder don Nicolás Salmerón, que se mantuvo en el cargo dos meses escasos ( del 18 de julio hasta el 7 de septiembre ). Más enérgico que los anteriores, consiguió reprimir la sublevación de los cantones, excepto la de Cartagena, y contuvo a los carlistas. Pero, hombre de principios, dimitió por motivos de conciencia, ya que tenía que firmar varias sentencias de muerte dictadas sobre militares alzados.

El último presidente de la Primera República fue don Emilio Castelar, excepcional parlamentario cuyos discursos aún hoy tienen fama. Trató de imponer la autoridad del gobierno enviando al general Moriones a luchar contra los carlistas y tratando de reconquistar Cartagena. La Guerra contra los partidarios de don Carlos todavía duraría bastante tiempo, pero al menos la ciudad murciana fue sometida. También adoptó otras medidas relevantes : revitalizó la disciplina del ejército y estableció el servicio militar obligatorio, pactó con la Santa Sede y resolvió un grave problema diplomático con Estados Unidos ( el envío de armas por parte de éstos a los insurrectos cubanos ).

Probablemente fuera Castelar el político más capaz de aquellas Cortes, pero las rencillas políticas terminaron con su mandato : acusado por Salmerón y Pi de olvidar los principios de la revolución e inclinarse hacia la derecha, fue sometido a una moción de confianza de la que salió derrotado, lo cual le obligó a dimitir. Era el día tres de enero de 1.874 a las cinco de la mañana. A las siete y media, el general Pavía entraba en el congreso con sus tropas para apoyar al Ministerio Castelar, pero el gobierno, haciendo caso omiso, se marchó.

Realmente, aunque, como se ha dicho, el régimen republicano no se disolvió hasta la restauración en el trono del Príncipe Alfonso, aquí se acabó la aventura de la primera experiencia republicana en nuestro país, ya que el general Pavía convocó a los principales generales y a los representantes de los partidos políticos y, con bastantes dificultades de acuerdo, se constituyó un Gobierno provisional presidido por el general Serrano que suspendió las garantías constitucionales y disolvió las Cortes hasta que se lograra la pacificación del país. Nunca volverían a reunirse.
El gobierno del Duque de la Torre fue, en realidad, una dictadura, pactada entre los militares y las fuerzas políticas ante las gravísimas circunstancias por las que atravesaba el país, con los carlistas sitiando la ciudad de Bilbao y los rescoldos del cantonalismo todavía en ascuas. Precisamente a terminar con la Guerra carlista se dedicó este Gobierno. Pero la mayoría de los generales no era partidaria del régimen republicano y, ante la parsimonia de Cánovas, principal agente del Príncipe de Asturias, el general Martínez Campos se sublevó en Sagunto proclamando nuevo Rey a Alfonso XII.

Como colofón, cabe decir que la Primera República española fue una experiencia negativa. A nuestro juicio, el país no estaba preparado para instaurar un régimen cuyas ideas sólo conocían unos pocos individuos avanzados. La mayoría del pueblo confundió la ausencia de rey con la anarquía y, como ni siquiera los propios republicanos se pusieron de acuerdo sobre el tipo de república que deseaban, el intento terminó mal. Sin duda, a ello colaboró no poco la Guerra carlista, pero, probablemente, sin ella, el resultado habría sido el mismo. Muestra de lo que decimos es que en las décadas siguientes solamente una minoría de intelectuales pretendiese restaurar una república como forma de estado; la monarquía tardaría muchos años en volver a ser discutida.

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Biografías

Napoleón Bonaparte, debilidades de un mito

Por Luís Martínez González, en 20 de Noviembre de 2008

No cabe duda de que todos los mitos tienen su parte humana. Hasta algunos dioses griegos tuvieron la debilidad de raptar hermosas doncellas para procrear con ellas. Y Napoleón no iba a ser una excepción. Monstruo para unos, genio militar y político para otros. Lo que es indudable fuera de polémicas es que era un ser humano y, como todos los de su especie, tenía sus flaquezas.

Apodado “Napoleón el Grande” por Víctor Hugo, pocas personas pueden presumir de una existencia tan intensa y de una prosperidad tan fulgurante como él. General de Brigada a los veinticinco años, emperador a los treinta y cinco, prisionero en Santa Elena a los cuarenta y seis, tuvo el mundo a sus pies y dejó entre sus partidarios una estela de admiración que aún hoy perdura en los descendientes de éstos.

Pero no nos proponemos aquí hacer una biografía al uso del mito. Todo lo contrario. Intentaremos mostrar, con toda la comprensión posible, las debilidades de la persona.

Napoleón no fue un buen militar. El hecho de que luego conquistase media Europa y su planteamiento de las batallas se estudie todavía hoy en las academias militares no contradice lo que decimos. Si no hubiera sido por pillerías propias y por las circunstancias de su época, probablemente su carrera habría sido muy corriente, siendo benévolos. Desde su graduación en la escuela militar, en 1.785, hasta 1.792, el corso estuvo en activo treinta y dos meses ; es decir,  de siete años, pasó en el cuartel dos años y ocho meses ; el resto estuvo pidiendo y disfrutando permisos de seis meses. Todo ello con el agravante de que su país estaba en guerra contra media Europa.

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Biografías, Época Moderna

El Reinado de Carlos II “El Hechizado”

"El hundimiento del Imperio español"
Por Luís Martínez González, en 18 de Noviembre de 2008

Es bien cierto que la decadencia del Imperio español se inicia con los reinados de Felipe III y Felipe IV, e incluso hay quién apunta al reinado de Felipe II. La verdad es que las constantes guerras, la corrupción y la incapacidad de reyes y políticos venía conduciendo al desastre desde tiempo atrás. Pero es en tiempos de Carlos II cuando se produce el colapso definitivo. Tras él España seguirá conservando posesiones ultramarinas y teniendo peso específico en el panorama internacional, pero ya siempre será una potencia de segundo orden frente a Francia y, sobre todo, Inglaterra.

Carlos II (1.665 – 1.700 ) tenía sólo cuatro años cuando heredó la corona, por lo que quién ejerció de Regente fue su madre, Mariana de Austria, asistida por una Junta de consejeros, para evitar que el poder cayera en manos de un valido. Esta situación se prolongaría hasta que el Rey cumpliese 14 años. Estos consejeros, ante la permisividad de la Reina madre, intrigaron y protagonizaron espectáculos bochornosos.
La dinastía austriaca  reinante en España había degenerado a través de bodas consanguíneas de modo progresivo. Y Carlos era el producto final de ello. Raquítico y enfermizo desde su nacimiento, mostraba rasgos de hidrocefalia, prognatismo, y otros males visibles que eran un mero apéndice exterior de sus problemas internos. Basta mirar el retrato que le hizo el pintor de cámara, Carreño Miranda. A mayor abundamiento, recibió pésima educación (a los nueve años no sabía leer ni escribir).
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